Una píldora de desahogo de un ciudadano corriente y moliente ante la desidia y el despilfarro institucional

23 enero 2006

La chapuza permanece hasta que se arregla

Y es que como decía uno, sale más barato hacer las cosas bien, que mal. Al final hay que arreglar lo que pésimamente se hace, con lo que sale más caro aún que hacerlo bien desde el principio. La lógica es poderosa. Siempre hay gente que se resiste a este razonamiento. Pero que las obras que se ejecuten con dinero público se hagan de esta manera...
23-1-2006
Diario El Correo
Edición Vizcaya
Obras en L. Poza
Ramiro Pascual se queja: «Desde el 18 de julio venimos sufriendo, con paciencia, las incomodidades que ocasionan las obras de remodelación de las aceras de la calle Licenciado Poza entre María Díaz de Haro y Sabino Arana. En el primer tramo empezamos a poder circular como personas. Ya han embaldosado la zona correspondiente a nuestro portal, pero insisto en que si se tratara de una obra privada o que tuviera que ser aprobada por Industria, volverían a levantar toda la acera en cuanto un inspector de certificaciones observara cómo los cables del alumbrado público se embeben en el hormigón, sin más protección que el aislamiento del propio cable, sin que se lleven por una canalización o tubo apropiado ni se agrupen o grapen cada metro o a la distancia que marque la reglamentación. He visto que ponen un registro a pie de fachada, pero si alguna vez falla el cable, cosa harto probable, habría que levantar un metro de ancho de acera para localizar la fase averiada, cuando debería quedar perfectamente registrada en planos que facilitaran su reparación o sustitución. Esto no parece importar a nadie más que a mí. No me gusta criticar por criticar, pero sí me gustan las cosas bien hechas. Y ésta es una chapuza monumental, peligrosa y cara de reparar cuando se averíe. A lo mejor esta carta sirve para que en el resto de calle que queda por reparar pueda buscarse una mejor solución».

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